• 13Mar

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    No, no es que vayamos a hablar de cómo conjugar ambas opciones al mismo tiempo, aunque tengo que admitir que en mi vida sí suelo aprovechar mis conocimientos de investigación operativa y dirección de operaciones para optimizar procesos cotidianos. Pero eso son historias que cuento en mi blog personal. Lo que tratamos de explicar, o al menos enumerar, en esta entrada son las posibilidades que la investigación operativa le brinda a las organizaciones del sector turístico.

    • ‘Benchmarking’ de destinos.
    • Estudios de demanda, estudios de percepción de consumidor, análisis en la introducción de nuevos productos/servicios.
    • Fijación de precios (‘pricing’) y ‘revenue management’.
    • Evaluación de la productividad de cadenas (hoteles, agencias de viajes, restaurantes).
    • Previsión de las tasas de ocupación.
    • Planificación y gestión de ‘buffets’ a corto y medio plazo.
    • Gestión de eventos (’scheduling’).
    • Segmentación de clientes.

    ¿Quieres saber más?: K|P|K.

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  • 26Oct

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    No queda duda de que la cultura, entendida de modo amplio, queda muy vinculada al turismo. Desde luego, drama_facestanto los procesos arquitectónicos que transcurren a nivel de generación cultural con el paso de los siglos (patrimonio), como la conformación de la idiosincrasia de las regiones (folklore), la formación de capital humano y desarrollo educativo y socioeconómico que permiten la consolidación de estructuras y sectores culturales (industrias culturales propiamente dichas), a la par que la conformación cognitiva y antropológica que permite apropiar las experiencias en el acto turístico, no nos permitirían negar la intensa relación entre cultura y turismo.

    A nivel económico, ambos son sectores a cuidar en nuestra economía; la cultura representa en torno al 5% del PIB, mientras que el turismo sobrepasa el 10%, existiendo puntos de conexión en tales cómputos (la agregación NO es 15%, por decirlo de otro modo). Sin embargo, tradicionalmente, en España se ha primado la protección efectiva más al segundo que al primero, dada su importante aportación de divisas y su mayor volumen de aportación al PIB, relegando al segundo en un sistema de tipo paternalista, vinculando su existencia al amparo de las subvenciones.

    En un entorno macroeconómico desfavorable como el actual, se habla de los problemas del modelo productivo, dado voces de la necesidad de cambio tecnológico. Pues bien, en un trabajo aún por publicar, Pau Rausell-Köster (Economía de la Cultura y el Turismo, Universitat de València) y yo mismo, partimos de la premisa de que uno de los puntales del nuevo modelo productivo debería rotar en torno a la Cultura, dadas sus mejores cualidades de aprovechamiento de las nuevas tecnologías que le permiten romper con el viejo paradigma de los costes unitarios crecientes (‘el mal de Baumol‘) e incrementar su productividad de una forma más acelerada. De este modo, nuestra tesis finalizaría con la propuesta de que el turismo debe ser el que complemente a la oferta cultural, en lugar del limitado modelo del restricto ‘turismo cultural’.

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