Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).
El sector cerámico ha sido dentro de la Comunidad Valenciana uno de los más castigados, dejando a la excesivamente cerámica-dependiente provincia de Castellón en graves problemas económicos. El tejido productivo castellonense, tiempo atrás considerado como modélico por su escaso nivel de paro (apenas desempleo friccional), perdió unas 80 empresas cerámicas sólo durante los años 2007 y 2008, significando en términos de empleo cifras que alcanzaban a mediados de 2009 cerca de 9.000 parados vinculados al sector. Peores resultados observaríamos si añadiésemos el otro sector castigado por la crisis (no olvidemos, ésta no ya mundial sino específica a España, la provocada por la ruptura de la burbuja inmobiliaria): la construcción. Además, tenemos que considerar que la economía es como una tela de araña y cualquier movimiento que afecte a uno de sus hilos termina creando otro en el resto de la tela; por tanto, al efecto directo de los cierres y despidos en el sector cerámico tendríamos que añadir aquellos efectos indirectos sobre los proveedores del sector, o sobre el comercio local, por contar sólo un par de ejemplos.
Dada la importancia y el impacto económico del sector, no es de extrañar que la clase política se enzarce en debates sobre la necesidad de apoyar al sector con ayudas financieras, difusión de los usos de la cerámica, promoción de la I+D+i (¡snif!, esto daría mucho que hablar), reconversión, etc. Afortunadamente, aun quedan empresarios que escépticos ante el posible maná y/o salvación por parte del sector público están ‘tirando del carro’. Aunque mejor esperaremos a ver los datos dentro de un año: ¿por qué?. En temas económicos no hay que ser creyente, hay que poder tocar las llagas para comprobar que efectivamente estamos ante una verdadera recuperación.
Estos comentarios vienen a colación de los titulares de la prensa regional, en los cuales se afirma que la feria Cevisama 2010 ha sido un éxito; ¡perfecto!, nos alegra saber que los contratos cerrados durante la feria han superado las expectativas del sector, y que tanto desde las instituciones sectoriales como desde las diferentes empresas, empiezan a vislumbrar un resplandor al fondo del tunel (aquellos famosos ‘brotes verdes’ que con tanta alegría se nos anunciaban a principios de 2009 para la economía española). No pretendemos ver cínicamente esta visión de recuperación, al fin y al cabo las empresas del sector han hecho bien sus deberes, y la economía mundial ha empezado su senda de recuperación. Más bien, nuestra visión sería la de cautela; sin abandonar el optimismo que nos permitirá iniciar la propia recuperación del sector y, por ende, de la provincia (¿a alguien le suena aquello de la ‘profecía autocumplida‘?, ‘el secreto’ lo llaman ahora), las empresas del sector deberán saber gestionar muy bien sus expectativas:
- Las de sus clientes.
- Las de sus socios e inversores.
- Las de sus empleados.
- Las de la sociedad en la provincia.
- Y por supuesto…, las propias.
Los cuales son puntos que nos gustaría desarrollar en siguientes entradas.
Entradas relacionadas:
- Empresas Culturales, Otra Cultura de Empresa
- Aprovechemos la Crisis… (II)
- ¿Cómo accedemos al empleo? [II]
Tweet This Post
Delicious
Facebook
MySpace











No se trata de un nuevo tipo de magia vudú, sino del viejo arte táctico del saneamiento y reflotación de empresas.