• 26Oct

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    No queda duda de que la cultura, entendida de modo amplio, queda muy vinculada al turismo. Desde luego, drama_facestanto los procesos arquitectónicos que transcurren a nivel de generación cultural con el paso de los siglos (patrimonio), como la conformación de la idiosincrasia de las regiones (folklore), la formación de capital humano y desarrollo educativo y socioeconómico que permiten la consolidación de estructuras y sectores culturales (industrias culturales propiamente dichas), a la par que la conformación cognitiva y antropológica que permite apropiar las experiencias en el acto turístico, no nos permitirían negar la intensa relación entre cultura y turismo.

    A nivel económico, ambos son sectores a cuidar en nuestra economía; la cultura representa en torno al 5% del PIB, mientras que el turismo sobrepasa el 10%, existiendo puntos de conexión en tales cómputos (la agregación NO es 15%, por decirlo de otro modo). Sin embargo, tradicionalmente, en España se ha primado la protección efectiva más al segundo que al primero, dada su importante aportación de divisas y su mayor volumen de aportación al PIB, relegando al segundo en un sistema de tipo paternalista, vinculando su existencia al amparo de las subvenciones.

    En un entorno macroeconómico desfavorable como el actual, se habla de los problemas del modelo productivo, dado voces de la necesidad de cambio tecnológico. Pues bien, en un trabajo aún por publicar, Pau Rausell-Köster (Economía de la Cultura y el Turismo, Universitat de València) y yo mismo, partimos de la premisa de que uno de los puntales del nuevo modelo productivo debería rotar en torno a la Cultura, dadas sus mejores cualidades de aprovechamiento de las nuevas tecnologías que le permiten romper con el viejo paradigma de los costes unitarios crecientes (‘el mal de Baumol‘) e incrementar su productividad de una forma más acelerada. De este modo, nuestra tesis finalizaría con la propuesta de que el turismo debe ser el que complemente a la oferta cultural, en lugar del limitado modelo del restricto ‘turismo cultural’.

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  • 30Sep

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    Yo veo un empresario sin miedo, consciente de que su empresa tiene lo que el mercado necesita, de la necesidad de internacionalizarse, y del éxito que su negocio tiene. A pesar de los problemas a los que se enfrenta (¿financiación, tal vez?), nunca abandonará porque es más grande la satisfacción que le reporta, que cualquier desventura.

    ¿Y vosotros que pensais de este clásico de Espronceda?.-

    Con diez cañones por banda,
    viento en popa, a toda vela,
    no corta el mar, sino vuela,
    un velero bergantín.
    Bajel pirata que llaman,
    por su bravura, El Temido,
    en todo mar conocido,
    del uno al otro confín.
    La luna en el mar riela,
    en la lona gime el viento,
    y alza en blando movimiento
    olas de plata y azul;
    y va el capitán pirata,
    cantando alegre en la popa,
    Asia a un lado, al otro Europa,
    y allá a su frente Estambul:
    «Navega, velero mío,
    sin temor,
    que ni enemigo navío
    ni tormenta, ni bonanza
    tu rumbo a torcer alcanza,
    ni a sujetar tu valor.
    Veinte presas
    hemos hecho
    a despecho
    del inglés,
    y han rendido
    sus pendones
    cien naciones
    a mis pies.»
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.
    «Allá muevan feroz guerra,
    ciegos reyes
    por un palmo más de tierra;
    que yo aquí tengo por mío
    cuanto abarca el mar bravío,
    a quien nadie impuso leyes.
    Y no hay playa,
    sea cualquiera,
    ni bandera
    de esplendor,
    que no sienta
    mi derecho
    y dé pecho
    a mi valor.»
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.
    A la voz de «¡barco viene!»
    es de ver
    como vira y se previene,
    a todo trapo a escapar;
    que yo soy el rey del mar,
    y mi furia es de temer.
    En las presas
    yo divido
    lo cogido
    por igual;
    sólo quiero
    por riqueza
    la belleza
    sin rival.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.
    ¡Sentenciado estoy a muerte!
    Yo me río;
    no me abandone la suerte,
    y al mismo que me condena,
    colgaré de alguna entena,
    quizá en su propio navío.
    Y si caigo,
    ¿qué es la vida?
    Por perdida
    ya la di,
    cuando el yugo
    del esclavo,
    como un bravo,
    sacudí.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.
    Son mi música mejor
    aquilones,
    el estrépito y temblor
    de los cables sacudidos,
    del negro mar los bramidos
    y el rugir de mis cañones.
    Y del trueno
    al son violento,
    y del viento
    al rebramar,
    yo me duermo
    sosegado,
    arrullado
    por el mar.
    Que es mi barco mi tesoro,
    la victoria mi deidad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.

    .

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  • 14May
    Cultura, Estrategia Comentarios desactivados

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    dancer

    El mundo de las artes, la cultura y el ocio, siempre han mantenido una aureola de prestigio y magnificencia que ha apartado a sus integrantes de las ciencias de la administración y de los conceptos económicos clave para dirigir y gestionar este tipo de negocio. FALSO; las empresas culturales no difieren en sus prácticas de gestión y dirección estratégica del resto de empresas comparables en tamaño.

    Las empresas culturales no pueden adoptar las mismas prácticas de dirección estratégica y gestión corporativa que el resto de empresas comparables en tamaño porque su capacidad creativa se vería mermada y porque las características de su negocio no lo permiten. FALSO; si bien es cierto que las caraterísticas del negocio tienen sus particularidades, es curioso como somos capaces de abstraernos cuando hablamos de nuestro propio sector y pensar que es único. Esto no tiene porqué ser así, aunque bien es cierto que se requerirá de una cierta sensibilidad y conocimiento sobre los comportamientos, hábitos, y estructura del sector de la cultura, así como del hecho de que la empresa cultural puede poseer otra cultura de empresa.

    *Imagen: Flickr (haagsuitburo); CC-R-NC-SA.

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