Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).
A raíz de los comentarios de Pau “Futur Finances” en nuestra anterior entrada sobre las emociones en el trabajo, y mi comentario de regreso en el muro de Pau en el Facebook,

he vuelto a reflexionar sobre susodicha ecuación, la “fórmula matemática” de la productividad laboral a nivel microeconómico (empresa, empleado). Esta expresión no es baladí, dado que, basándonos en las investigaciones de nuestro colega economista de los Recursos Humanos, Roberto Luna, estaríamos ante una estructura matemática en dos niveles, donde el rendimiento del trabajo depende de la satisfacción laboral, y la satisfacción laboral depende de cómo la empresa gestiona el talento. Según el modelo que maneja Roberto, MADE-C, estaríamos ante factores de dirección, valores compartidos, crecimiento y progreso profesional, responsabilidad y autonomía del personal, y búsqueda de la excelencia en el trabajo por parte del personal; nosotros, por supuesto, añadiríamos la gestión de las emociones, variable que consideramos queda implícita en dicho modelo de forma recursiva.
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Por supuesto, podemos encontrar otros modelos más pragmáticos, cómo el que utiliza Actualidad Económica en su estudio anual “Las Mejores Empresas para Trabajar“. En este análisis, se barajan 6 factores: (Gestión del) Talento, Retribución y Compensación, Ambiente (Laboral), RSE, Formación, y (opinión de los) Empleados.


http://www.google.es/search?q=siesta+en+el+trabajo
Sobretodo, porque una empresa que te pusiera un sofá para poder dormir la siesta, con total seguridad que estaría en la línea de la felicidad de sus empleados… y de su productividad.
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