• 09May

    No se trata de un nuevo tipo de magia vudú, sino del viejo arte táctico del saneamiento y reflotación de empresas.

    Sin embargo, en muchas ocasiones sí podríamos llegar a la conclusión de que más bien nos encontramos con prácticas de resurrección (un amigo nuestro hace poco comentaba que se sentiría más cómodo llevando bata blanca y un desfibrilador que un traje y su ordenador portátil). ¿Cuál es el problema, pués?: la falta de visión que los seres humanos tenemos para reconocer el peligro, junto con ciertas dosis de orgullo nos obligan a no solicitar ayuda hasta que es demasiado tarde. Dicho de otro modo, la gangrena nos obliga a amputar, cuando la solución óptima era la prevención y cura de la herida.

    Luego, nos encontramos con una situación en la que el paciente está en cuidados intensivos; en términos militares, al hilo del título de esta entrada, el país ha sido tomado por las fuerzas de ocupación (la competencia nos come terreno, los costes se disparan, las existencias se amontonan, la financiación se agota,…) y estamos en estado de sitio. ¿Cuál es la solución aplicada por los expertos?: tácticas de guerrilla, ni más ni menos.

    • Recorte de gastos de personal, entre los que el ERE temporal y definitivo son las armas estrella.
    • Reingeniería de procesos, para arañar eficiencias a la cadena de valor.
    • Refinanciaciones de deuda; ¿pan para hoy…?.
    • Relocalización productiva.
    • Renegociación con proveedores.
    • Renovación de las fuentes de ingresos.
    • Recapitalización.
    • Re, Re, Re…

    ¿Han percibido la ironía?; en la siguiente entrada estableceremos porqué consideramos que estas tácticas de guerrilla van a necesitar de un buen General.

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    Posted by Francisco Marco-Serrano @ 10:22 am

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