Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).
Esta mañana, de camino a Valencia he estado leyendo un interesante editorial sobre el ‘capital disocial’ (sí, lo contrario al capital social, en su acepción sociológica). No es ni más ni menos que el viejo tema de la existencia del riesgo moral, enunciada por el Premio Nobel en Economía de 2001, Akerlof. El riesgo moral, básicamente nos estaría indicando que, aplicado a la empresa, cada individuo tendrá unos objetivos diferentes (accionistas/dueños de la empresa, gerente, secretario, empleados…), de forma que cada uno dispone de unos incentivos a aproximarse a la consecución de sus propias metas, interfiriendo en la consecución de las metas del resto (en la mayoría de los casos).
En lo que a nosostros (K|P|K), como analistas y consejeros (o, ustedes, como accionistas/dueños de una empresa), nos concierne, deberemos conocer la existencia de este paradigma del capital social/disocial, con el fin de incorporarlo al cálculo de riesgos, llevándonos a introducir la posibilidad de que exista ‘mala fe’ en el comportamiento humano. En definitiva, no seamos tan apocalípticos, tampoco es que exista dolo , cohecho, u otro tipo de comportamientos desviados del buen hacer empresarial…, es simplemente culpa del ‘capital disocial’ y de los incentivos a apartarse del buen camino.
Y usted, ¿cómo mide sus riesgos disociales?.
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No se trata de un nuevo tipo de magia vudú, sino del viejo arte táctico del saneamiento y reflotación de empresas.