• 28May

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    Esta mañana, de camino a Valencia he estado leyendo un interesante editorial sobre el ‘capital disocial’ (sí, lo contrario al capital social, en su acepción sociológica). No es ni más ni menos que el viejo tema de la existencia del riesgo moral, enunciada por el Premio Nobel en Economía de 2001, Akerlof. El riesgo moral, básicamente nos estaría indicando que, aplicado a la empresa, cada individuo tendrá unos objetivos diferentes (accionistas/dueños de la empresa, gerente, secretario, empleados…), de forma que cada uno dispone de unos incentivos a aproximarse a la consecución de sus propias metas, interfiriendo en la consecución de las metas del resto (en la mayoría de los casos).

    En lo que a nosostros (K|P|K), como analistas y consejeros (o, ustedes, como  accionistas/dueños de una empresa), nos concierne, deberemos conocer la existencia de este paradigma del capital social/disocial, con el fin de incorporarlo al cálculo de riesgos, llevándonos a introducir la posibilidad de que exista ‘mala fe’ en el comportamiento humano. En definitiva, no seamos tan apocalípticos, tampoco es que exista dolo , cohecho, u otro tipo de comportamientos desviados del buen hacer empresarial…, es simplemente culpa del ‘capital disocial’ y de los incentivos a apartarse del buen camino.

    Y usted, ¿cómo mide sus riesgos disociales?.

    Entradas relacionadas:

    Post to Twitter Tweet This Post Post to Delicious Delicious Post to Facebook Facebook Post to MySpace MySpace

  • 14May
    Cultura, Estrategia Comentarios desactivados

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    dancer

    El mundo de las artes, la cultura y el ocio, siempre han mantenido una aureola de prestigio y magnificencia que ha apartado a sus integrantes de las ciencias de la administración y de los conceptos económicos clave para dirigir y gestionar este tipo de negocio. FALSO; las empresas culturales no difieren en sus prácticas de gestión y dirección estratégica del resto de empresas comparables en tamaño.

    Las empresas culturales no pueden adoptar las mismas prácticas de dirección estratégica y gestión corporativa que el resto de empresas comparables en tamaño porque su capacidad creativa se vería mermada y porque las características de su negocio no lo permiten. FALSO; si bien es cierto que las caraterísticas del negocio tienen sus particularidades, es curioso como somos capaces de abstraernos cuando hablamos de nuestro propio sector y pensar que es único. Esto no tiene porqué ser así, aunque bien es cierto que se requerirá de una cierta sensibilidad y conocimiento sobre los comportamientos, hábitos, y estructura del sector de la cultura, así como del hecho de que la empresa cultural puede poseer otra cultura de empresa.

    *Imagen: Flickr (haagsuitburo); CC-R-NC-SA.

    Entradas relacionadas:

    Post to Twitter Tweet This Post Post to Delicious Delicious Post to Facebook Facebook Post to MySpace MySpace

  • 09May

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    No se trata de un nuevo tipo de magia vudú, sino del viejo arte táctico del saneamiento y reflotación de empresas.

    Sin embargo, en muchas ocasiones sí podríamos llegar a la conclusión de que más bien nos encontramos con prácticas de resurrección (un amigo nuestro hace poco comentaba que se sentiría más cómodo llevando bata blanca y un desfibrilador que un traje y su ordenador portátil). ¿Cuál es el problema, pués?: la falta de visión que los seres humanos tenemos para reconocer el peligro, junto con ciertas dosis de orgullo nos obligan a no solicitar ayuda hasta que es demasiado tarde. Dicho de otro modo, la gangrena nos obliga a amputar, cuando la solución óptima era la prevención y cura de la herida.

    Luego, nos encontramos con una situación en la que el paciente está en cuidados intensivos; en términos militares, al hilo del título de esta entrada, el país ha sido tomado por las fuerzas de ocupación (la competencia nos come terreno, los costes se disparan, las existencias se amontonan, la financiación se agota,…) y estamos en estado de sitio. ¿Cuál es la solución aplicada por los expertos?: tácticas de guerrilla, ni más ni menos.

    • Recorte de gastos de personal, entre los que el ERE temporal y definitivo son las armas estrella.
    • Reingeniería de procesos, para arañar eficiencias a la cadena de valor.
    • Refinanciaciones de deuda; ¿pan para hoy…?.
    • Relocalización productiva.
    • Renegociación con proveedores.
    • Renovación de las fuentes de ingresos.
    • Recapitalización.
    • Re, Re, Re…

    ¿Han percibido la ironía?; en la siguiente entrada estableceremos porqué consideramos que estas tácticas de guerrilla van a necesitar de un buen General.

    Entradas relacionadas:

    Post to Twitter Tweet This Post Post to Delicious Delicious Post to Facebook Facebook Post to MySpace MySpace