• 30Oct

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    Foto: Christopher Seufert (cc).

    Bajamar

    Aunque la crisis se esté viendo desde algunos de los altares de la clase dirigente empresarial como un sistema de depuración del mercado (“cuando baja la marea se ve quien está en pelotas”, frase atribuida a Warren Buffet), y a pesar de que desde el punto que nos concierne en K|P|K (multifaceta: productividad y eficiencia, economía y psicología), también llegamos a tener una visión darwinista de la economía (la teoría de la evolución y la selección natural), queremos lanzar algunos mensajes positivos:


    • ¿No es durante la bajamar cuando puede accederse en las mejores condiciones al preciado marisco?.


    Ahora bien, por supuesto que habrá que atender muy bien a las restricciones presupuestarias y financieras de la empresa, sus posibles deficiencias internas (gestión y organización, personal, producción y distribución, etc.), para poder determinar en primer lugar “si podemos mariscar” y, posteriormente, analizar a qué precios vender. Parece una obviedad, pero creanme cuando les aseguro que no lo es tanto…

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  • 25Oct
    Estrategia, Investigación Operativa Comentarios desactivados

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    Al analizar cualquier información para la toma de decisiones (p.e. un simple análisis coste-beneficio) siempre encontraremos factores de incertidumbre. Por tanto, un consejo de mínimos, debemos considerar tres situaciones posibles: la peor, la mejor, y la intermedia. Por supuesto, existen diferentes metodologías para determinar cada una de estas situaciones, métodos que van del blanco al negro. Existen diversas metodologías para ayudarnos a establecer nuestros escenarios, entre ellas:

    a) Técnicas econométricas; muy utilizadas por los economistas, y muy denostadas por basarse en hechos pasados para explicar los futuros, aunque no olvidemos que llevan incorporada la teoría económica lo que le otorga cierta consistencia metodológica.

    b) Técnicas de simulación de Monte-Carlo; método estadístico que simula mediante el establecimiento de una distribución estadística y repetidas iteraciones un posible futuro, al que otorga una probabilidad de ocurrencia, dentro de unos parámetros.

    c) Técnicas de opinión; podríamos considerar bien los conocidos estudios de mercado, aunque nos estamos refiriendo más a recurrir a lo que los anglosajones llaman “educated guess”, esto es, recurrir a la opinión de un experto. Si disponemos de suficientes fondos, incluso podemos recurrir a sistemas que involucran a un grupo de expertos (p.e. el método Delphi).


    Una vez realizada esta tarea ya podéis preguntaros: ¿podré afrontar “la peor situación”?, ¿cómo?; ¿para que quiero saber “la mejor”? (para levantar el ánimo y la moral al inicio del proyecto). Luego: Preparados, listos, ya…!!!

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  • 10Oct

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    El proceso de aprovisionamiento consiste en poner a disposición de la empresa los bienes o servicios necesarios que garanticen la actividad empresarial. Aunque el rol principal de la función de aprovisionamiento es la compra de inputs y su transporte hasta la unidad de producción, la compra en sí es sólo una fracción del proceso.

    Podríamos resumir los objetivos del aprovisionamiento en lo que se conoce como las «siete adecuaciones» («seven rights»): obtener los materiales adecuados en el momento adecuado, en las cantidades adecuadas, siendo entregadas en el lugar adecuado por el proveedor adecuado, con el servicio adecuado al precio adecuado. No es tarea fácil coordinar estas siete características, teniendo que tomar decisiones en las que se equilibran pros y contras de diferentes proveedores a la vez que tienen en cuenta aspectos internos como la gestión de inventarios, planificación estratégica, previsiones de ventas, o la programación de producción.
    Luego, no sólo el precio determinará nuestra política de aprovisionamiento, pasando a necesitar de un indicador integral más eficaz i eficiente que nos asista en dicha labor: el «coste total de propiedad» (Total Cost of Ownership, TCO), el cual recoge el coste de no conformidad al desempeño esperado. El cálculo del TCO no sólo se basa en factores externos del proveedor, sino también en factores internos de la organización; de este modo, un modelo de TCO no solamente incluiría el precio, fletes, o costes de instalación, sino también costes de inspección, costes relativos a tener que incrementar inventario, o costes
    relacionados con la mala calidad de la materia prima.

    En definitiva, el TCO es una herramienta cuyo objetivo es el entendimiento del verdadero coste de adquisición de un bien de un determinado proveedor. Se trata de una aproximación compleja que requiere que la empresa que la aplica tenga muy claro cuáles son los costes más importantes del proceso de aprovisionamiento. Además, es una herramienta que puede integrarse en los procesos de negociación con proveedores como un índice de comparación entre diferentes fuentes de provisión.

    Luego, comprar sólo es una parte del proceso de aprovisionamiento.

    Más información en: Análisis conceptual de la eficiencia del proceso de aprovisionamiento.

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  • 08Oct
    Economía, Estrategia, Recursos Humanos Comentarios desactivados

    Por: Francisco Marco-Serrano (K|P|K).

    En una entrada anterior ya comentábamos cómo, a partir de los datos de la Encuesta de Coyuntura Laboral, podemos analizar los medios que las empresas españolas utilizaron durante el 2.007 para realizar las labores de contratación de sus efectivos. En el siguiente gráfico mostramos dichos resultados segmentados por tamaño de la empresa atendiendo al número de empleados (escala vertical).

    Como podemos apreciar, a medida que las empresas alcanzan unos tamaños mayores, las contrataciones vía relaciones personales tienden a verse reducidas, al igual que el uso de los servicios públicos de contratación (aunque en menor medida), siendo sustituídas dichas modalidades por el uso de anuncios directos, promoción interna y el acceso a bolsas de trabajo universitarias y de formación profesional. Al parecer, las contrataciones vía demandas de empleo directas no se ven afectadas por el tipo de empresa (micro, pequeña, mediana, o grande), representando además los contratos vía esta modalidad un porcentaje importante del total de incorporaciones en las empresas. El uso de los servicios profesionales de empresas de selección y E.T.T.’s queda relegado a un pequeño porcentaje del total independientemente del tamaño de la organización.

    Finalmente, sería importante analizar la información sobre cuáles son los tipos de contrato cerrados en cada una de estas modalidades, si cada una de las modalidades ha sido promovida desde la demanda o desde la oferta (de empleo), y del éxito de cada una de las vías, medido como reducción de la rotación de empleados. Sin embargo, necesitaríamos analizar los microdatos, e incluso recurrir a datos primarios propios. Por tanto, dicho análisis queda en el aire.

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  • 02Oct
    K|P|K Comentarios desactivados

    Por: Elisabet Costa-Bernat (K|P|K).

    KeyA menudo, quizás ahora no tanto, nos preguntan que significa el nombre… literalmente sería Key (llave, clave), Productivity (productividad), K(C)onsulting (consultoría), dejando la última palabra un poco de lado, sería algo así como “La clave de la productividad”.
    Igual a simple vista, el nombre resulta demasiado pretencioso, pues parece que estemos diciendo que “tenemos” la clave a la productividad. Bien lejos de tenerla, puesto que no existen las verdades absolutas, y teniendo en cuenta que no creemos en fórmulas magistrales para tratar problemas empresariales,  lo que queríamos indicar con el nombre es que la productividad debería ser una palabra clave para alcanzar el éxito empresarial y que parte importante de  las decisiones que se tomen en una empresa deben ir encaminadas a su logro. En ella residen no solo cifras de horas trabajadas por empleado, coste por empleado, unidades por hora y demás indicadores que puede recoger cualquier cuadro de mando integral (CMI), detrás de la productividad se esconden, entre otras, cada una de las líneas de negocio
    que ofrecemos y que de alguna forma quedan entrelazadas. Nuestra intención era resumir en una palabra siete tipos de “actividades” distintas.

    En cuanto al Konsulting con K…, pues no es por no saber que se escribe con C (Consulting, en su denominación americana, Consultancy en inglés británico), o que podríamos haber utilizado su equivalente en español (consultoría). En esta ocasión queríamos por un lado, desmarcarnos “ortográficamente” de la “consultoría” de tipo generalista (asesoría) que ofrecen las gestorías y por otro, ¿porqué no?, conseguir un nombre más estético… KPC, sonaba a “Cap PC” (en valenciano, “Ningún PC”)… ¡y será por pc’s en esta casa!.

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